sábado, 31 de marzo de 2018

El baño es mi lugar de inspiración

Siempre que estoy en el baño se me ocurren ideas geniales o pensamientos más claros de lo normal. Hace un momento, por ejemplo; me puse a pensar en una discusión que tuve con mi novio (sí, tengo uno) hace unas semanas. Básicamente fue por las palabras que usaría para "librarse" de alguien y dejarla callada para que dejara de molestarlo o molestarme.

Cuando leí lo que se "suponía" que usaría de táctica de ligue y ví que era muy similar a lo que me dijo a mi en su momento y entonces para mí fue un shock, porque justo pensé: "Utas, eso se lo dice a todas y nomás yo de pendeja caí".

Realmente lo creí en ese momento y fue muy difícil para mí dejar de sentirme "especial" y ser una más del montón. Ni qué decir del drama que se le vino al pobre, y he de reconocer que fue muy valiente porque corrió el riesgo de ser honesto y sincero conmigo.  Sabía bien lo que iba a decir y más aún, lo que me había dicho a mí.

Bueno, pues justo ahora que estaba en el baño, sin querer pensé justamente en ese momento, pero ahora de una manera distante y lejana y muchas cosas me hicieron sentido.

En toda comunicación siempre hay un emisor y un receptor. Cuando tienes claro el mensaje, es fácil transmitirlo a los demás y sólo te queda esperar encontrar receptor correcto, para que lo reciba de forma adecuada.

Él trató de darme ese mensaje hace unos cuantos años atrás, pero en ese momento yo no estaba lista para recibirlo, por lo que ni siquiera le dí la oportunidad de exponerlo.

Pero ahora, yo ya estaba lista para recibirlo y valorarlo; y aunque casi se daba por vencido... Lo intentó una vez más.

Entonces, lo que quiero decir es que puedes decirle mil cosas a alguien o puedes escuchar mil palabras de cualquiera, pero si no es el correcto, no vas a obtener el efecto deseado.

Gracias mi amor por resistir y no rendirte nunca.

Te amo.