martes, 21 de mayo de 2013

Mi hija perrona


La historia con Cami es bastante interesante, llegó a mi el día de mi cumpleaños (18 de Diciembre) de hace 2 años, desde que la vi robó mi corazón, era una bb tan tierna y hermosa.

Yo nunca había tenido una mascota y pensaba que tener una no era para mi, pero Camila vino a romper mis paradigmas.  La tomé como mía justo en el momento en que mis ojos la vieron y estoy segura que ella me aceptó como suya en el mismo momento.

Cuando tenía 6 meses enfermó y no supimos detectar bien qué era, primero pensamos que era tos pero los síntomas fueron cambiando y empecé a buscar en Internet y todo indicaba que era moquillo, y también leí que la mayoría de los perros no sobreviven.  Busqué como loca un veterinario en domingo por la tarde y GAD encontré uno magnífico que sigue siendo su Doctor junto con el de mis otros dos perros (ellos son otra historia y los amo también), le conté los síntomas y me dijo que la llevara.  Regresamos a casa por ella y cuando la revisó nos confirmó que efectivamente era moquillo ¡Sentí que me moría! Recuerdo claramente que me dijo: "Voy a ser muy sincero contigo, el 80% de los perros con moquillo no sobreviven y si sobrevive, puede ser que tenga algún tic o algo mas severo y en ese caso sería mejor dejarla descansar.  Pero vamos a luchar con ella y ver qué podemos hacer, sólo recuerda que tienes que ser muy consciente de lo que puede pasar.  Por lo pronto administraremos antibióticos....." Y siguió con el tratamiento.

Cuando regresamos a la casa, no habían pasado ni 5 minutos y empezó a convulsionar.... Que sensación mas espantosa, aún no puedo borrarla de mi mente. Claro que yo asustada y a punto de un ataque de histeria, le marqué inmediatamente al Vet y el con toda la tranquilidad del mundo me dijo: "Tranquila, le va a pasar y ella va a pedir agua  o comida, o ambas" Y si, así pasó... yo al borde de un paro cardíaco y ella paso a un lado mío a tomar agua y a comer un poco de croquetas.  

Justo la semana siguiente yo perdí mi trabajo y para mí fue un golpe bajo, puesto que nunca me habían despedido de ningún lado y por muchas otras razones, caí en depresión pero el ver a mi bebé tan enferma tuve que sacar fuerzas para ayudarla (pero ahora creo que fue ella quien me ayudó a mí). Todos los días le hablaba y le decía: "Cami, no me dejes... si tu me dejas me voy a poner muy triste. ¿Qué voy a hacer yo sin ti?" y ella me miraba fijamente, ladeaba un poco su cabeza y se repegaba conmigo.  Me aferré a ella y ella a mi. Luchamos juntas por salir adelante y no había motivo alguno que me separara de su lado porque tenía que estar al pendiente del horario de sus medicinas. Teníamos cita con el Vet cada semana y era muy alentador que nos dijera que había recuperación pero que aún no podíamos cantar victoria. La dió de alta un poco más de un mes después.  Por supuesto que ayudó que tuviera todas sus vacunas y el cuidado y la atención que recibió. Ahora pienso que efectivamente las cosas pasan por algo, si yo hubiera estado trabajando (entraba a las 8:30 y no tenía hora de salida, llegaba a veces a las 11 o 12 de la noche y mi pareja también trabajando todo el día) no hubiera recibido la atención necesaria y mi guordita no estuviera conmigo.

Ella me ha enseñado el valor de la responsabilidad y el respeto por la vida de los demás animales.  Ella es mi hija perrona y una luchadora invencible que me ha dado el ejemplo de que podemos salir adelante. La amo con toda mi alma y es todo mi querer y claro que me siento como pavorreal cuando todos sus cariños son para mi y no para mi pareja, mi mama o quien sea. 

Por supuesto tengo infinidad de fotos con ella, pero esta es la que más me gusta.

Que tengan un excelente día.

martes, 14 de mayo de 2013

¿Me recordarás alguna vez?

Esa pregunta invade mi cabeza de manera periódica, ¿recordarás mi nombre? ¿Recordarás aquella ocasión en que me dijiste te quiero? ¿O la vez en la que me lo ibas a decir por primera vez y no te atreviste? ¿Cuándo se quedó en el borrador de un mensaje de texto? ¿O cuándo de la nada te nació y no pudiste retenerlo más?

¿Recordarás todos los mensajes matutinos? ¿Cuándo estabas con los gatos? ¿De quién eran? ¿De tú papá?
En serio, ¿te acuerdas de mi? ¿Recuerdas quién soy? ¿Quién fui? ¿Quién debí ser para ti? DIME POR FAVOR!!!!

Si pudieras contestarme, con toda sinceridad, si me dijeras: "No, no significaste nada", eso ayudaría a matar la sensación de incertidumbre.

Yo si te recuerdo....

¿Qué?

Hoy no es un buen día, esta super nublado, ha llovido desde la semana pasada, los días grisaseos no ayudan al estado de ánimo tan voluble que tengo.

¿Qué pasa por mi cabeza? ¿Qué sucede en mis emociones? Esto de ser consciente de las emociones propias de uno mismo no ayuda mucho, si no sé como controlarlas.  Dicen los que saben de inteligencia emocional que es bueno ser conscientes de nuestras emociones y yo pregunto ¿Para qué? ¿Qué caso tiene? Por ejemplo, sé que tengo celos de algo de lo que no debería tenerlos y como quiera los tengo. Yo creo que uno cela lo que no tiene y no precisamente que lo quiera tener, sólo la posibilidad de tenerlo.

¿Y luego? Ya lo sé, lo siento y entonces...  ¿Qué putas hago? ¡Pues nada!

¿Cómo carajos pides cuentas cuando tu no estas dispuesta a darlas? ¿Cómo preguntas lo que quieres saber y no te atreves a conocer?

¿Cómo le explicas a alguien algo tan complejo que ni tu misma lo puedes poner en palabras? No porque no lo conozca, sino porque si lo digo es tan cruel que me convertiría en una mala persona.  Si pudiera decir lo que realmente pienso y siento, sin que las personas se ofendieran a tal grado que me juzgaran tan mal no tendría esta revoltura de pensamientos y sentimientos.

Pero me atreveré algún día... tal vez hoy mas tarde, tal vez mañana, quien sabe.